martes, 30 de septiembre de 2014

NUEVA FUNCIÓN.

PRÓXIMO SÁBADO 4 DE OCTUBRE 20:30HS. EN LIBREMENTE MEEKS 1044 TEMPERLEY. 
ENTRADA A LA GORRA
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martes, 16 de septiembre de 2014

Y llegó el gran día y en una jornada de lujo. Estrenamos: Ya no nos quedan penas.

ESTRENO!!!!

Compañia Teatral La Logia Presenta:
Ya no nos quedan penas.
Teatro Diablomundo Av. Almirante Brown 3589
Participando de la Noche de los Teatros


domingo, 27 de julio de 2014

23 de Enero de 1989, Ya no nos quedan más penas

“Ya no nos quedan más penas” es un texto que narra lo sucedido la mañana del  El 23 de enero de 1989 en la casa de una familia militar de Vicente López, tres hermanas esperan la llegada del hermano menor (quien cumple servicio en el destacamento de La Tablada) para definir la venta de la casa familiar, sin esperar el trágico desenlace que las aguarda.

Apenas amanecía cuando las radios empezaron a transmitir la confusión que se vivía en el Regimiento de Infantería III de La Tablada. En un primer momento, el recuerdo cercano de las rebeliones carapintadas de Semana Santa y Monte Caseros llevó a creer al gobierno alfonsinista que eran otra vez los seguidores de Mohamed Alí Seineldín. La confusión se disipó al mediodía: el copamiento no era militar sino civil. Un grupo de unos cuarenta militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) era el responsable de la irrupción. El desconcierto precedió a la condena unánime de un ataque que le permitió a las Fuerzas Armadas agitar nuevamente el fantasma del “rebrote subversivo” y llevó a la mayoría de la sociedad a desentenderse del modo en que se reprimió el asalto. La Justicia tampoco se hizo eco y recién en 1997, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictaminó que hubo ejecuciones y torturas a los detenidos. Se reconocieron 39 muertos, entre ellos 11 militares y 2 policías.

Ese día, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, Enrique Gorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado  con asiento en La Tablada.

El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente  Carlos Saul Menem y el Coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín, hecho reconocido por Gorriarán Merlo en una entrevista con Claudia Hilb.

Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.

Posteriormente, se difundieron informaciones sobre que los guerrilleros habían matado conscriptos que dormían, que tenían ayuda de mercenarios extranjeros y que disponían de avanzado armamento de origen soviético, todo lo cual resultó ser falso.

Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas.
La Hiperinflación argentina de 1989 fue un aumento de precios desmedido en los productos, que decantó en la renuncia del presidente Raúl Alfonsín y en una transición adelantada al presidente electo Carlos Menem.
Con la degradación del Austral, miles de personas pasaron hacia la pobreza: la hiperinflación "se devoró salarios, generó revueltas, impulsó saqueos y terminó por destronar al primer Gobierno desde la vuelta de la democracia".

"La hiperinflación abrió un surco profundo en la mentalidad colectiva: angustia, impotencia y búsqueda desesperada de soluciones que alivianaran tan pesada carga".

“Ya no nos quedan más penas” es, entonces, una obra que muestra la indiferencia racial en una Argentina que penetra en los umbrales del neoliberalismo y la búsqueda de una clase social de permanecer y transcurrir en un status quo heredado, amén de otra clase que se empobrece día a día y sacrificando lo que sea necesario por seguir en la frivolidad.

viernes, 11 de julio de 2014

Ya no nos quedan más penas...







Cristina, Beatriz y Delia se encuentran transitando una convivencia pasajera en la casa paterna. La infancia marcada por la represión, la perdida de la madre y la ausencia del padre, las une y las separa recorriendo momentos de amor y odio fraterno. Tres mujeres incapaces de vivir su vida como quieren. Buscar fuera de ellas un impulso para seguir las hace estar pendientes de la llegada Andrés, el  hermano menor adorado, quien  encarna el mandato paterno de tradición militar. Es  el veintitrés de Enero de 1989, día del copamiento a La Tablada, este hecho hará que estas tres hermanas vivan el último día de búsqueda de sentido externo o el primero de sus propias vidas.


Ya no nos quedan más penas.

“Ya no nos quedan más penas” es un texto que narra lo sucedido la mañana del  El 23 de enero de 1989 en la casa de una familia militar de Vicente López, tres hermanas esperan la llegada del hermano menor (quien cumple servicio en el destacamento de La Tablada) para definir la venta de la casa familiar, sin esperar el trágico desenlace que las aguarda.

Apenas amanecía cuando las radios empezaron a transmitir la confusión que se vivía en el Regimiento de Infantería III de La Tablada. En un primer momento, el recuerdo cercano de las rebeliones carapintadas de Semana Santa y Monte Caseros llevó a creer al gobierno alfonsinista que eran otra vez los seguidores de Mohamed Alí Seineldín. La confusión se disipó al mediodía: el copamiento no era militar sino civil. Un grupo de unos cuarenta militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) era el responsable de la irrupción. El desconcierto precedió a la condena unánime de un ataque que le permitió a las Fuerzas Armadas agitar nuevamente el fantasma del “rebrote subversivo” y llevó a la mayoría de la sociedad a desentenderse del modo en que se reprimió el asalto. La Justicia tampoco se hizo eco y recién en 1997, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictaminó que hubo ejecuciones y torturas a los detenidos. Se reconocieron 39 muertos, entre ellos 11 militares y 2 policías.

Ese día, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, Enrique Gorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado  con asiento en La Tablada.

El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente  Carlos Saul Menem y el Coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín, hecho reconocido por Gorriarán Merlo en una entrevista con Claudia Hilb.

Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.

Posteriormente, se difundieron informaciones sobre que los guerrilleros habían matado conscriptos que dormían, que tenían ayuda de mercenarios extranjeros y que disponían de avanzado armamento de origen soviético, todo lo cual resultó ser falso.

Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas.
La Hiperinflación argentina de 1989 fue un aumento de precios desmedido en los productos, que decantó en la renuncia del presidente Raúl Alfonsín y en una transición adelantada al presidente electo Carlos Menem.
Con la degradación del Austral, miles de personas pasaron hacia la pobreza: la hiperinflación "se devoró salarios, generó revueltas, impulsó saqueos y terminó por destronar al primer Gobierno desde la vuelta de la democracia".

"La hiperinflación abrió un surco profundo en la mentalidad colectiva: angustia, impotencia y búsqueda desesperada de soluciones que alivianaran tan pesada carga".

“Ya no nos quedan más penas” es, entonces, una obra que muestra la indiferencia racial en una Argentina que penetra en los umbrales del neoliberalismo y la búsqueda de una clase social de permanecer y transcurrir en un status quo heredado, amén de otra clase que se empobrece día a día y sacrificando lo que sea necesario por seguir viviendo en la frivolidad.









La Logia








Historia de la compañía

La compañía “La Logia” se viene gestando en la zona de Lomas de Zamora,  desde el año 2003 con la producción de varios espectáculos desde entonces hasta la actualidad. En un principio, la compañía, bajo la dirección de Marcelo Bruga, funcionaba como grupo de estudio: taller de teatro para adolescentes y jóvenes, donde se aprendían las técnicas y reglas básicas del teatro. Pero luego, el compromiso conjunto para con la actividad teatral viró hacia nuevos horizontes. 

Por esos años, la compañía se hacía llamar: “CD-Rumba”, nombre que surge en septiembre de 2004, momento en el que el grupo realizó su primer montaje escénico. En el año 2013, el nombre se vio modificado por el cambio de sus integrantes,  continuando con la compañía: Lole Izurieta, Romina Miccielli y Natalia Raigorodsky, actualmente: “La Logia”.

El primer montaje fue la “Muestra anual 2004”. Con formato de muestra, como su título lo indica, no cumplía otra función que la de dar a conocer en qué estadío de aprendizaje se encontraba cada uno de sus integrantes. El programa estaba comprendido por fragmentos de “Extraño juguete”, de Susana Torres Molina; “Cámara lenta”, de Eduardo Pavlovsky; “Camino Negro”, de Oscar Viale; “Lo que no se dice”, de Tenesse Williams; la obra “El difunto”, de René de Obaldía y un trabajo experimental, en el que se habían reunido textos de autores varios (Alejandro Urdapilleta, Tenesse Williams, Marcelo Bruga, Marisa Sosa y Valeria D’Onofrio). El trabajo se presentó en el Espacio Cultural Entre Badenes (ciudad de Adrogué, partido de Almirante Brown); en el Centro Cultural Turdera (Turdera, Lomas de Zamora) y en el bar “Arte Pagano” (ciudad de Lomas de Zamora, partido homónimo) y su aceptación sirvió como punto de inflexión para que la compañía se constituyera como tal.

En el año 2005, presentó “Improvisando con CD-RUMBA”, un espectáculo de improvisaciones teatrales, cuya mecánica consistía en la interacción con el público, que proponía los títulos de las piezas a las que, a su vez, les era asignado un género. Con estos elementos, los actores pactaban en treinta segundos lineamientos generales y se lanzaban a improvisar escenas cargadas de mucho humor. Las presentaciones tuvieron lugar en el Centro Cultural Turdera; el bar “Arte pagano”; el Centro Cultural “Espacio Urbano” (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y el Centro Cultural “La Toma” (ciudad de Lomas de Zamora).
Mientras tanto, en paralelo, comenzó a gestarse lo que en diciembre del 2006 vería la luz con el título de “Desbordadas”: un espectáculo teatral compuesto por tres obras cortas y dos monólogos. “Las viejas putas”, obra de Marcelo Bruga, Marisa Sosa y Valeria D’Onofrio inspirada en un comic de Copi; “La Mamaní”, monólogo de Alejandro Urdapilleta; “La Moribunda”, adaptación de la obra de Alejandro Urdapilleta y Umberto Tortonese; “La paralítica”, monólogo de Alejandro Urdapilleta, “Casting” de Lole Izurieta y “Croissant”, adaptación de la obra de Jorge Moreno.  “Desbordadas” fue presentado en el Centro Cultural Turdera y, en el 2008, ha sido repuesto en el Teatro Hijos de los Barcos (ciudad de Banfield, Lomas de Zamora), con el siguiente programa: “Las viejas putas”; “La educación de los hijos” (de Roberto Fontanarrosa); “La Mamaní”; “Yo vi esa cosa” (basada en el cuento homónimo de Fontanarrosa); “Parásitos” (monólogo de María Laura Massolo); “La Paralítica”, “Casting” y “Croissant”. Luego de hacer temporada en junio y julio, “Desbordadas” se mudó a San Telmo, más precisamente al “Teatro Macondo”, hasta diciembre inclusive. En el 2009 “Desbordadas” salió una vez más de su retiro, esta vez en Burzaco, en el teatro-bar “María Carolina”. Al año hacen la presentación de la obra en el teatro municipal de Lomas de Zamora. Parte de la historia de Cd-Rumba y fotos, pueden ser visitadas en: http://www.cd-rumba.blogspot.com.ar/

Tras un periodo extenso de investigación, y con la dirección de Marcelo Bruga la ya compañía se plantea nuevos desafíos y presenta: “Cansadas de esperar (y no amanece)”. Un espectáculo que muestra la vida desnuda, la marginalidad, la soledad y la decadencia de mujeres resignadas a esperar el amanecer. Esta obra fue estrenada y presentada en Noviembre del año 2010 en el Teatro Jícara Ex Teatro Diablomundo. Durante el año 2011 la obra fue presentada y en el año 2012 la obra permanece en cartel durante 4 meses en el teatro Brilla Cordelia, participa en el  Festival de Artes Escénicas  Buenos Aires Gran y en el II Encuentro Regional de Teatro Independiente. 


Durante el año 2013 surge un nuevo proyecto y las actrices Romina Miccielli y Natalia Raigorodsky junto a la actriz y  dramaturga Lole Izurieta emprenden un nuevo desafío, se sumergen en el trabajo de escritura y puesta en escena de un nuevo propósito. Desde marzo del 2014, la compañía se propone producir un nuevo espectáculo de autoría propia: “Ya no nos quedan más penas”. Dirigida por Oscar Ponzio.